miércoles, 22 de febrero de 2017

Gobernanza y gestión pública en #DirecciónPública17

Resultado de imagen de gobernanza y gestión pública

A mí me parece claro que la definitiva irrupción de la gobernanza y la gestión pública en la administración actual pasa por tres pasos fundamentales:
  1. Incuestionable apoyo de la dirección a estos proyectos que no tienen un retorno de la inversión tan claro y directo a corto plazo.
  2. La profesionalización permanente del cuerpo de empleados públicos de la administración. Esto no implica la reconversión del régimen estatutario en laboral, muy al contrario creo que la inamovilidad es una característica imprescindible para garantizar independencia y profesionalidad.
  3. La sistematización y mecanización completa de los procesos de evaluación de las políticas públicas que forme parte inseparable del proceso de tramitación normativa y que esté apoyado y cuente con las tecnologías informáticas.
Esto permitiría objetivizar los resultados de la administración y permitir evaluar no sólo a las políticas sino a los equipos que las implementan realimentando a su vez la profesionalización y, al medir y proveer resultados demostrables, favoreciendo el apoyo de la dirección.

Función directiva pública en #DirecciónPública17

Resultado de imagen de función directiva públicaPues a pesar de la argumentación con la que no puedo más que estar de acuerdo en su mayoría, sigo pensando que puestos en una balanza, sopesados pros y contras, sería preferible, al menos a día de hoy y en las actuales circunstancias, un modelo en que hubiera una auténtica separación de poderes aunque la clase política no realizara ese papel de vertebración o articulación entre el poder legislativo (que ya se reserva en exclusiva esta clase política), el ejecutivo y, dicho sea de paso, el judicial.

Y que, de este modo, esos dos poderes fueran totalmente independientes como propugnaba Rousseau y se jerarquizaran por una meritocracia pura en lugar de estar supeditados al legislativo, y por tanto, contaminados por él, a través de la vinculación de confianza.

Además, de esta forma, avanzaríamos en la profesionalización y despolitización de ambos poderes que, aunque no defiendo que no tenga una faceta conveniente, desde mi humilde punto de vista, aporta menos de lo que lastra.

Por supuesto, no me estoy refiriendo a modelos puros (no soy un talibán) pero sí a los criterios preponderantes.

jueves, 24 de febrero de 2011

El paso de la democracia representativa a la democracia directa

Pintada en la puerta de un IES que encontré una mañana de camino al trabajo

Quizá, como demuestra la iniciativa del Parlamento Británico de la que leí hace poco en que se proponía la votación popular de propuestas de ley previo a su tramitación en el propio Parlamento, el nivel tecnológico de nuestra sociedad está en vías de alcanzar el punto de madurez que permita prescindir del sistema de partidos que tan pernicioso se nos demuestra día a día.

Basada en tecnologías asimiladas a la del DNI electrónico (que todo sea dicho aún puede mejorar y madurar un poco más tecnológica y normativamente).

Cualquier prueba o piloto que se vaya haciendo en el sentido del voto electrónico nos ayudará a caminar en la dirección correcta.

Si el poder corrompe, la soberanía popular no delegada es la mejor cura anticorrupción.

A mí personalmente no me importaría dedicar media hora diaria a revisar y votar las propuestas de ley, proponer enmiendas, plantear iniciativas que puedan convertirse en proyectos, etc.

En cualquier caso, si alguien prefiere asociarse, afiliarse y organizarse en colectivos con intereses comunes y, financiándose con las cuotas de sus propios afiliados, gestionar la delegación del voto de éstos, tampoco habría ningún problema.

Además no tendrías que atarte a esa asociación por periodos completos de 4 años, en el momento que se votara algo con lo que no estás de acuerdo, revocas la delegación y votas por ti mismo o te asocias a otro grupo.

De este modo acabaríamos con financiaciones dudosas, concesiones a cambio de apoyos políticos, politización de las administraciones y sueldos y prebendas extraordinarios, ¿o no?

Conste que no creo que se trate de un problema de políticos o de la clase política sino del propio sistema que da demasiado poder (y durante demasiado tiempo) a los representantes elegidos.

No me considero mejor persona que la mayoría de los políticos pero el sistema determina que, salvo excepciones, para llegar a un puesto de relevancia política hay que recabar muchos apoyos que, una vez alcanzada la posición reclamarán concesiones que pueden convertirse en privilegios, abusos, alegalidades y, finalmente, ilegalidades y corruptelas, con una gradación tal que se corre el riesgo de estar en la posición que siempre dijimos que jamás ocuparíamos sin apenas darnos cuenta.

Aún tenemos fresco en la memoria el discurso de un presidente de gobierno de un país extraordinariamente relevante en el que se pusieron todas las esperanzas del mundo. En ese discurso decía que iba a acabar con los grupos de presión ("lobbys" en inglés). Pues bien, aún no hay señales de que haya avanzado en esa tarea, al igual que en tantas otras. Más aún, recientes filtraciones que todos conocemos apuntan en otra dirección bien distinta.

Tampoco dice mucho a favor del sistema político actual que, a todas luces, sea más rentable electoralmente hablando (y no lo digo yo, se lo oí decir a Jordi Sevilla) poner a parir al rival político que llegar a acuerdos en materias de interés común.

Incluso podemos extraer un corolario de lo anterior que se cumple casi siempre, la oposición siempre estará más dispuesta a llegar a un acuerdo con el gobierno en una materia altamente impopular (que produzca un gran desgaste) y aún así le dará todas las vueltas que pueda antes para que el desgaste sea el mayor posible (véase la Ley Sinde) ya que sabe que el día de mañana sólo se recordará que esa materia la legisló el partido en el gobierno y no que fue con el apoyo de la oposición.

En cambio, jamás llegará a acuerdos en materias claramente beneficiosas para todos o populares porque es consciente que puntuarán más en el casillero del gobierno y antes de llegar a un acuerdo agotará todas las excusas posibles (pacto antiterrorista, pactos por el empleo, por revitalizar la economía...). De la misma forma que en el caso anterior, pero justo al contrario, las rentas electorales del pacto o el acuerdo irán para el partido en el gobierno y nadie se acordará que salieron adelante con el apoyo de la oposición.

No me digáis que no es para replantearse el sistema de partidos.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Un punto de vista distinto sobre el tema de los controladores

Que no digo yo que todos los controladores sean unos santos y no quieran ganar más dinero y trabajar menos horas (¿y quién no?).

Pero ya resulta extraña una demonización tan salvaje, parecida a la que desde algunos sectores, mejor dicho, personas, se está practicando también con los funcionarios públicos especialmente en Andalucía.

Como en cualquier caso, siempre es bueno oír las dos posturas de un conflicto para poder hacerse una idea más real, pues ahí va mi pequeña colaboración.

Y, sí, yo también caí en la tentación de poner a parir a los controladores a pesar de no haberme pasado el puente en un aeropuerto... y al gobierno también.

http://bloguionistas.wordpress.com/2010/12/04/no-controles/

sábado, 11 de diciembre de 2010

Contra la corrupción, transparencia salvaje

Pintada en la puerta de un IES que encontré una mañana camino del trabajo
¿Es posible que estemos viviendo tiempos interesantes de verdad?

¿Esto puede ser una auténtica revolución como no ha habido otra en un siglo?

http://www.enriquedans.com/2010/12/a-letter-from-anonymous-9th-of-december-2010.html

lunes, 23 de agosto de 2010

¿Es la regulación la panacea?

Tras el descrubrimiento de que el sistema de registro de incidencias técnicas de Spanair pudo estar deshabilitado como consecuencia de infección por virus y/o troyanos y de que esta circunstancia pudo afectar al hecho de que el avión Spanair JK5022 realizara el despegue con las consecuencias que todos conocemos y después de la nota de prensa publicada por el Colegio Profesional de Ingenieros en Informática de Castilla y León, surgen muchas cuestiones.

El colectivo de profesionales titulados en informática se ha apresurado a reclamar, de nuevo, una regulación muy reivindicada, harto de escuchar que ésta no es necesaria dado que no están claros los riesgos para la sociedad civil de una mala praxis.

No es que este desgraciado suceso haya venido a descubrirnos nada nuevo. Los que llevamos toda la vida trabajando en informática sabemos que, cada vez, más vidas dependen de este tipo de sistemas. Yo mismo he trabajado en el desarrollo de sistemas de combate navales (sí, de los que controlan el lanzamiento de misiles y torpedos, por ejemplo) y todos hemos leído alguna vez como un sistema informático robótico permite a un cirujano realizar en remoto una delicada operación, entre otros muchos ejemplos.

Parece evidente que hay un problema y que no se está tratando con la necesaria seriedad por parte de las administraciones: la regulación cada vez se hace más imprescindible.

También es cierto que sería absurdo volver a cometer los mismos errores que se han cometido con otras regulaciones anteponiendo el beneficio de algunos (reducidos) colectivos al beneficio y la seguridad de la masa social usuaria y sufridora (hasta el momento) de los sistemas informáticos (o, al menos, de algunos).

Vivimos tiempos distintos, la informática y su despliegue en la sociedad no se parecen a ninguna otra disciplina que concozcamos, el espacio europeo de educación superior plantea un marco de referencia que habrá que tener en cuenta, el corporativismo ha demostrado adolecer de muchos defectos históricamente y en la actualidad...

Pero, personalmente, creo que carecer completamente de responsabilidad civil y de un código deontológico de obligado cumplimiento no ayuda en absoluto a que los profesionales sean plenamente conscientes de las consecuencias de su trabajo y de la importancia de una adecuada preparación tanto de los jefes o responsables como de los equipos de colaboradores.

Fuentes no citadas:

http://www.javiergarzas.com/2010/08/spanair-troyanos-colegios-informatica.html

jueves, 24 de junio de 2010

Mi visión (o versión) del gobierno abierto

Mucho se está escribiendo sobre el gobierno abierto (open government, open gov u ogov para los angloparlantes).

Me gustaría hablar de mi propia visión o versión de esta filosofía, desde mi experiencia personal como trabajador de empresas privadas y administración autonómica y como interesado en el tema (que no experto) y, por supuesto, como ciudadano.

Para empezar me gustaría empezar analizando los criterios clave del gobierno abierto:
  • Transparencia: no sólo diciendo lo buenos que somos y lo bien que hacemos las cosas, es decir, haciéndonos publicidad sino, contando las cosas tal y como son, de forma aséptica, al estilo BOJA pero con mayores facilidades de tratamiento y explotación, incluso las que no hacemos tan bien o los malos resultados o fracasos porque eso nos dará CREDIBILIDAD. Personalmente, yo no me suscribo a una lista de distribución o un RSS o un grupo en una red social para que la administración me cuente sus logros y lo buena que és y me oculte la información que puede ser objeto de crítica o malestar. La primera vez que digas que te has equivocado, a la gente le sorprenderá y te pondrá a bajar de un burro pero habrás sentado las bases para que te crean.
  • Incluso en el ámbito interno de la organización, el tratamiento de la información y su difusión suele ser bastante tacaño incluso partiendo del respeto de la normativa que le sea de aplicación (principalmente en el caso de los datos de carácter personal). Quién no conoce un caso de Sistemas de Gestión del Conocimiento al que los usuarios que han de trabajar con los datos y a los que podría facilitarles enomemente la vida e incluso hacer mucho más eficiente su gestión, no pueden acceder (o, al menos, sin trabas). Personalmente yo conozco alguno.

  • Participación: una vez que el ciudadano, nuestro cliente, sepa lo que hacemos y cómo lo hacemos, es la hora de darle las herramientas para que opine y aporte su visión. Evidentemente, no se trata sólo de darle un paño de lágrimas. Tenemos que prepararnos para escucharlo y, sobre todo, para incorporar (en general) esa fuente de información a nuestro conocimiento como administración para procesarlo, explotarlo y hacer que evolucione nuestra forma de trabajar y los resultados que tratamos de proporcionar a la sociedad. Debemos dejar de ejercer la administración como un nuevo despotismo ilustrado: "Todo para el ciudadano pero sin el ciudadano", pretendiendo que la administración conoce lo que necesita el ciudadano incluso mejor que él mismo.

  • Colaboración: "Tu proyecto es mi prioridad y mi éxito". Y no sólo me refiero a la colaboración interadministrativa, que también es importante, sino a la colaboración como filosofía de trabajo dentro de nuestra propia organización, es decir sinergia. He visto a responsables de mi administración remover Roma con Santiago para intentar obtener una cesión de datos en un formato que les permitiera tratarlos para realizar su trabajo, datos que son suyos, en punidad, y considerando que dicha cesión no vulneraba ninguna normativa. Simplemente porque la respuesta por defecto es 'NO, por si acaso'.
  • Además siempre digo que una de las herramientas colaborativas más potentes es el CC en los correos electrónicos, en lugar de ocultar la información para obtener poder en función de lo que nosotros sabemos y otros no.
  • La gente debe de ser consciente de que un porcentaje de su tiempo de trabajo debe estar dedicado a proyectos que no son de su departamento y que pueden, incluso, ser incompatibles con sus prioridades o estrategias, obligándote a replantearlas y adaptarlas, cuando sea necesario. Si para sacar adelante tus proyectos debes contar con la colaboración de otros departamentos, debes igualmente plantearte que gran parte de tu tiempo debe dedicarse a colaborar en proyectos de otros, proporcionándoles los medios que, de otro modo, no estarían a su alcance y haciéndolos, así, tuyos también.

Además yo incluiría algunos factores más a tener en cuenta por su relevancia:
  • Sostenibilidad: evaluar riesgos y viabilidad tecnológica, económica y sobre todo política. El impulso de la alta dirección debe ser en primera instancia prudente y en segunda firme y constante, y lo que es más importante, la alta dirección debe ser consciente de la relevancia de ésto. Evidentemente, también hay que considerar la medioambiental (uso de papel, consumo energético, emisiones, etc.). Cuántas veces hemos visto proyectos que, de partida, sabíamos no llegarían a ningún lado por los riesgos que implicaban. ¡Cuánto dinero, tiempo, recursos, ilusión han quemado esos proyectos!

  • Permeabilidad: el gobierno abierto no sólo está en los grandes proyectos sino en los pequeños detalles del día a día. Los criterios de que hemos hablado deben calar a todos los niveles de forma que las decisiones cotidianas sean consideradas desde esa nueva óptica. El funcionario y el empleado público, en general, debe defender los intereses del ciudadano como si fueran los propios desde el escrupuloso respecto a la legalidad que conoce y domina. Este tipo de funcionario existe, yo conozco muy claros ejemplos, el problema viene muchas veces porque no dispone de los medios ni de la motivación para hacer de esa actitud su mayor prioridad. Hay que tener muy presente que el que hace la imagen diaría de la administración pública no es tanto el directivo como el funcionario y ya hay que empezar a desterrar de la mente de todos los típicos tópicos desfasados.

  • Proactividad (escucha activa): ya he oido un par de veces que si en el mismo texto incluyes las palabras sinergia y proactividad es un éxito seguro. Habrá que verlo. Ya en serio, no debemos esperar a que el ciudadano nos diga lo que quiere. Debemos ir a averiguarlo nosotros mismos y para ello valernos de las nuevas tecnologías emergentes (Web 3.0, redes ontológicas, Web semántica) en lugar de interminables encuestas con decenas de páginas y cientos de preguntas. Siempre me he preguntado si alguien llega a finalizar esos cuestionarios, personalmente soy incapaz. En mi opinión una unidad de encuesta no debería tener más de una página y una decena de preguntas. Si necesitamos recabar más información se debería estructurar en varias unidades, de modo que una persona tenga la opción, al menos, de contestar aquellos apartados en los que tenga mayor interés de forma independiente. Mejor es algo que nada y mucho más si ese algo se hace con interés.

Finalmente me gustaría poner de manifiesto otras cuestiones:

No gobernar "con traje": no vender nuestras soluciones a los ciudadanos sino darles lo que piden. El gobierno abierto no fluye desde la administración a los ciudadanos sino de los ciudadanos a la administración y esta última es la que debe estar abierta a la dinámica que se le exige, con criterio pero continuamente en cambio y transformación.

¿Es realmente necesaria la transparencia? El ciudadano demuestra contínuamente su capacidad de explorar la información que la administración no le proporciona o, al menos, no del modo más adecuado. Nunca se ha publicitado más el uso, al menos, cuestionable del dinero público en subvenciones que en la época que nos toca vivir en que los recortes del gasto público obligan a la bajada del sueldo de los empleados públicos. Lo que nos demuestra que Internet es una herramienta suficientemente potente para que, apoyada en la obligación de publicidad de la administración, aunque sólo sea a través de los boletines oficiales, desnudar todas nuestras verguenzas, si es que se las puede considerar tales. Luego: ¿qué hay que temer? ¿qué hay que ocultar? ¿qué podemos perder?